tisdag, augusti 18, 2015

mis cuatro paredes



MIS CUATRO PAREDES

Azul Cielos
Nubes Blanco
Eucaliptos Verde y/o Pinos
Gris Granito

esas son mis 4 paredes
-al menos, durante unas semanas en agosto-

Y

al final del pasillo
casi siempre asfaltado
casi siempre decorado con unas bonitas líneas blancas
el atlántico ENTERO

canoso por el viento norte anticiclónico
desbordándose por olas generadas
en el corazón de mi borrasca.


Etiketter: , , , , ,

torsdag, maj 28, 2015

Chapel Of Love / The Dixie Cups




Por un lado está la luz de un domingo invernal hinchado de sol y viento. Por otro lado nosotros, turistas de nuestra propia mediana edad. Por encima y por debajo, incluso rodeándonos, está la ciudad de Londres.

Bajamos desde Tower Hill hasta que todo lo que vemos es la torre y el río. Se nota que el sol es un bien preciado y las hormigas humanas pululan frenéticas arrastrando a sus espaldas grandes bloques de tinieblas y algún pequeño pedazo de nostalgia.

Hay dos puertas: la grande donde las manadas de españoles e italianos y asiáticos y otros esperan a ser identificados y cobrados; y una pequeña garita donde algún parroquiano accede al recinto de la torre. Hacia esa puerta nos dirigimos.

Desde el primer momento se nota que no damos el perfil, demasiado bronceados, demasiado mediterráneos, la cámara de fotos, nuestra informalidad dominical, mi pelo revuelto, la cola apresurada de ella, cualquiera sabe qué es lo que más les choca. Empiezan las preguntas, el registro de su bolso, las miradas educadas pero escrutadoras… cada vez que decimos que queremos ir a la capilla sus cejas se disparan pretendiendo volar por ese cielo azul que se erige como jaula gravitatoria.

Entramos finalmente, y sin pagar un euro. El recinto de la torre es un laberinto de piedra expuesto a las formaciones de visitantes que se arremolinan en torno a los guías disfrazados, en su movimiento aleatorio pero inercial, en su papel inevitable.

Llegamos a la puerta de la capilla y el beefeater que la custodia deja claro que no somos bien recibidos. Nos explica, en un inglés que suena como un martillo neumático perforando el asfalto, que va a empezar la misa, que no podemos salir una vez iniciada, que hay que guardar silencio, que nos vamos a aburrir, que es todo muy solemne y muy serio y cientos de excusas más. Sonreímos, no hemos entendido nada, no sabemos nada, somos insignificantes, solo queremos entrar. Coge la cadena la quita unos instantes para que podamos pasar y vuelve a cerrar ante la llegada una japonesa que parece buscar helechos entre las juntas del suelo de piedra. Estamos dentro.

La capilla se estira hacia arriba alargando las vidrieras que filtran la luz exterior haciendo que todo parezca una película de tony scott. Una veintena de feligreses, mayoritariamente ancianos y rosados, se apretujan en los primeros bancos. Entra un sacerdote, el organista y el coro. El organista lleva una coleta baja rollo steven seagal y esta tan rojo que puede estallar en cualquier momento.  Nos entregan un libro de salmos y otro de cánticos; en unos rollos de madera que cuelgan de la pared, con letras y número incrustados, se pueden identificar los que tocará leer o cantar ese mañana.

Y allí estamos nosotros, fingiendo a ratos que leemos en voz alta, cantando de verdad otras veces, observando como los haces de luz del exterior se congelan por la ralentización del tiempo. Las motas de polvo tardan eones en atravesar el espacio sobre nuestras cabezas mientras el sonido del coro, ahora a capela, mancha las paredes con un tibio sobrecogimiento que empieza a humedecer nuestros pies empapándolos de una luminiscencia ultrasónica. Mi corazón se debate entre explotar o pararse, y entonces, sin que pueda hacer nada para detenerlo, ocurre y pierdo la cabeza.

Ella es la primera en darse cuenta y me pregunta donde la he puesto. Es inútil decirle que es imposible recordar algo sin cabeza, que es imposible contestarle sin boca ni cuerdas vocales.

La misa termina, el pastor se va despidiendo uno por uno de sus feligreses hasta que su trabajada sonrisa se torna una mueca vibrante cuando llega mi turno. Salimos de allí. El sol de mediodía es como un airbag inflado que nos impide avanzar con una dirección firme. Ella me agarra con fuerza mientras sus lágrimas se deslizan por las murallas hasta precipitarse en el Támesis. La brisa, que no entiende de pasados, cruza, sin que nada la frene, el volumen de aire que antes ocupaba mi cabeza y sigue su camino buscando un lugar de menor presión atmosférica o una zona en la que poder levantar el polvo.

Etiketter: , ,

lördag, mars 28, 2015

greenwall


 





Etiketter: , , ,

onsdag, mars 11, 2015

London Fields II



#the shard#





Etiketter: ,

tisdag, mars 10, 2015

London Fields I


#altab ali park#bishopgate# fournier st# leadenhall market#spitafields market#








Etiketter: , , ,

måndag, februari 16, 2015

parad

parad las máquinas
saltad del tren de los virus
del dolor
de la responsabilidad

aunque sea por 3 días

olvidad quienes sois ahora
y cuanto os duelen los pasados y las pérdidas

seremos niños por 3 días
de pelo largo y mirada de trueno

nos devuelven
-momentáneamente- al paraíso
así que no la caguéis

parad la máquinas cómo sea
porque por un instante
alguien nos ha vuelto a elegir

por un levante
volvemos a ser los favoritos.



Etiketter: , , , ,

fredag, december 19, 2014

Nasty Little World






Please excuse my eyes
Please excuse my hands
Please excuse my eyes
Put me in my place

In a dirty little room in a nasty little world
You were out of your mind you were throwin' up your hands
You were makin' crazy plans left a message on the mirror
And your mouth was making words but there was nobody there
Now the gears are rolling by and you don't get any wiser
And the years are rolling on but you're going round and round
And these superfreaky memories have put me in my place
But my superfreaky memories are gone without a trace

luna/superfreaky memories.

Etiketter: , , ,